El surgimiento de una especie ya extinta.

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Sophora Toromiro

Chile es un país con una naturaleza e historia que remonta a mucho antes de la colonización, donde las diferentes culturas existentes veneraban a diferentes especies, en especial las pertenecientes a la flora nativa, llena de nutrientes y materiales que eran esenciales para las personas de esa época. 

Pero la llegada de los Europeos, las colonizaciones afectaron a mucha fauna y flora del país, extinguiendo a muchas de ellas, como es el caso del copihue de oro, o mejor conocido como la Sophora Toromiro. 

Esta especie de la que hablaremos, es un árbol pequeño, con hojas compuestas por folios y que en sus ramas crecen flores tubulares, parecidas a un copihue, pero amarillas. 

El Toromiro era un representante de mucha relevancia de la flora nativa de Isla de Pascua, ya que era un árbol de gran importancia para la cultura Rapa Nui, ya que los pascuenses utilizaban su madera para tallar figuras simbólicas, crear herramientas para labrar la tierra o para leña.

La colonización Danesa afectó a esta especie al quitarles territorio de reproducción por sus construcciones de civilización. El Toromiro se perdió, a tal punto, de encontrar el último ejemplar al interior del volcán, alrededor de 1960, pasando a ser una especie casi extinta “Algunas personas cuentan que entre 1960 y 1965 la gente fue sacando madera para tallar e inclusive llegaron a sacar raíces, y así terminaron penosamente con la última planta”, relata la arqueóloga de Isla de Pascua Sonia Haoa.

Pero no todo es muerte y tristeza para este árbol, ya que se produjo la recolección de semillas del último árbol, algunas de las cuales se encontraban en el Jardín Botánico de Viña del Mar. En el 2006 fueron entregados 6 ejemplares a CMPC, para iniciar un programa de conservación.

El laboratorio de biotecnología de CMPC trabajó a fondo e implementaron una técnica de micropropagación, logrando reproducir el árbol.

Pero la reintroducción de la especie no es fácil, pues se estima que el suelo de la Isla ha perdido las bacterias que ayudaban a la absorción de nutrientes necesarios para su crecimiento, para contrarrestar esto, los investigadores pretenden encontrar cepas de bacterias que se asocien con las plantas de Toromiro y que permitan su adaptación al ecosistema actual de la isla.

Se estima y espera que durante este año se podrían sembrar 200 semillas, que crecerán en un vivero de CONAF, mientras se prepara la tierra, para que los copihues amarillos vuelvan a ser parte del paisaje de Rapa Nui. Un gran paso para la ciencia y la extinción.

Un árbol histórico, extinto, vuelve a nacer y regresa a su tierra de origen.

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